martes, 10 de septiembre de 2013

22. EL DIRECTIVO EN TIEMPOS DE CRISIS

El directivo es una de las personas fundamentales en toda organización. Si se cuenta con una buena plantilla de directivos, el éxito y los buenos resultados están garantizados. Ahora bien, es necesario tener bien claro qué es un directivo y no confundirlo -cosa frecuente- con un buen gestor. El gestor es la persona que debe conseguir, con la mayor rentabilidad y calidad posible, los objetivos que se hayan previsto, teniendo siempre como referente las necesidades de la empresa establecidas por la dirección. En ese perfil se situarían los directores de RR.HH., los directores comerciales, los jefes de estudio, los jefes de taller y, en general, lo que se entiende por “mandos medios”.

El directivo, o directivos, a los que me referiré, son las personas a los que se les ha dado la autonomía suficiente para crear valor en la empresa y situarla en el “top ten” de su sector.
Por ello, la empresa antes de pensar en EREs, en reducciones de plantilla, en despidos anticipados, etc.; debe pensar si sus directivos son los que verdaderamente necesita en estos tiempos de crisis. El Consejo de Administración, si es el caso, o el propio empresario, deberá tomar decisiones nada cómodas pero necesarias. Por ejemplo: ¿Qué hacer con la persona que ha desempeñado bien su cometido hasta este momento pero es incapaz de hacer frente a las nuevas necesidades del mercado, reflejándose negativamente en la cuenta de resultados? En mi opinión, hay que sustituirlo por una persona más eficaz. Lógicamente, el comportamiento de la empresa debe ser de lo más exquisito con la persona a sustituir y tener en cuenta su situación personal y el trabajo realizado. Doy por supuesto que se le ha dado la oportunidad de cambiar pero, si a pesar de esto, todo sigue igual, entonces… Permitidme señalar algunos pasos a seguir en la decisión tomada:

a)      Conversación sosegada para explicar la decisión

b)      Ofrecerle, si es posible, un nuevo puesto de trabajo que se adapte a su perfil

c)       Una buena liquidación (superior a lo establecido por ley), si no es posible lo anterior

d)      Orientarle en qué se tendría que formar para actualizar su currículo y tener otras opciones profesionales

e)      Ver si hay posibilidades de recomendarle para trabajar en otra empresa

Dicho lo anterior, paso a definir los rasgos del perfil de un directivo en tiempos de crisis:

1.    Formación superior con dominio del Inglés

2.    Tener experiencia en al menos dos empresas

3.    Gran conocedor de las tecnologías actuales de información y comunicación

4.    Conocimiento profundo del sector

5.   Conocer bien el perfil de sus principales colaboradores y sus problemas personales para comprenderles y ayudarles

6.    Analizar las áreas donde se está produciendo desfase negativo en ingresos vs gastos

7.   Fidelizar clientes, ajustando precios y fomentando la comunicación, calidad y tiempo de entrega de los pedidos

8.   Establecer claramente zonas de autonomía para los que forman su equipo, procurando el consenso en las decisiones importantes: contratos con clientes, contratos con proveedores, contratos nuevo personal, compra de maquinaria, nuevos procesos de producción, incorporación sistemas informáticos de gestión, etc.

9.  Acordar con otros departamentos que estén involucrados en los proyectos, las competencias, responsabilidades y plazos (gestión de proyectos)

10. Ahorrar en las partidas que no estén aportando valor al producto: viajes y alojamientos, stock, selección proveedores, racionalización de las tareas, duplicidades en la gestión, burocracia, etc.

11. Definir las tareas a realizar por cada empleado, estableciendo objetivos concretos y medibles ¡totalmente medibles!, comprendiendo los errores y animando a superarlos

12. Establecer los planes de formación “ad hoc”, que tengan incidencia directa en las tareas que se están realizando. Comprobar la efectividad de estos planes

13. Carácter equilibrado, con optimismo real y natural

14. Atender y solucionar (sin demoras) los problemas internos de la empresa: relaciones entre empleados y directivos, absentismo, condiciones de los puestos de trabajo (materiales y personales), estando siempre disponible a escuchar a las personas y reconocer el trabajo bien hecho

15.Autocontrol en situaciones complicadas: negociaciones, impagos, expedientes disciplinarios, despidos…

16. Actualización profesional constante: congresos, reuniones con profesionales de otras empresas, conocimiento de las nuevas técnicas de dirección

17. Fidelidad a la empresa y espíritu emprendedor que le lleve a proponer mejoras y creación de nuevas áreas de actividad rentable

18. Ser consciente que si sus empleados están contentos e ilusionados con la empresa, se está colaborando a conseguir que las personas sean más felices y, por tanto, una empresa modelo con la que se querrá colaborar: clientes, profesionales, organismos públicos y privados, proveedores... Tened siempre muy en cuenta este principio

Y, principalmente y sobre todo, una persona MUY HUMANA, con valores y actuaciones que sean referentes de buen ejemplo para las personas que le rodean: responsable, consecuente en sus actuaciones profesionales con las personales (no doble vida), preocupado por los demás, honesto, alegre, optimista, servicial…
Por supuesto que, por elevación, los rasgos indicados serían aplicables a los tiempos de más bonanza pero he considerado que en los actuales hay que agudizar más el ingenio y las exigencias.

Permíteme que te diga que me doy por satisfecho del tiempo empleado en esta nota si te ha servido alguno de los rasgos indicados para mejorar tu labor directiva. Y si no te han aportado nada, también me doy por satisfecho al saber que existen directivos muy humanos y consecuentes con su tarea para aportar valor a las personas y a la sociedad.