miércoles, 25 de enero de 2017

LOS DEBERES ESCOLARES



Mucho se habla en estos días sobre la conveniencia o no de que los alumnos tengan deberes. Tanto docentes como padres no son capaces de llegar a un acuerdo y, dentro de cada uno de estos colectivos, los hay que están a favor y los hay que están en contra.

Para empezar, no es lo mismo hablar de deberes en Primaria que en Secundaria Obligatoria, Bachiller o Formación Profesional. Por tanto, intentaré exponer ideas generales que, con sus matizaciones, puedan aplicarse en cada nivel.

Primera cuestión: ¿PARA QUÉ LOS DEBERES? 
Evidentemente, es muy importante que los alumnos consigan los objetivos mínimos establecidos en cada unidad de conocimientos impartida en clase, por tanto -y como no todos los alumnos poseen el mismo ritmo de aprendizaje- los que no hayan podido conseguir esos objetivos mínimos tendrán que realizar un esfuerzo extra para lograrlo. Ahora bien, el docente deberá tener muy bien definidos cuáles son esos objetivos mínimos en función del tiempo que tiene para conseguirlos y el nivel de la clase. No basta con llegar y "vomitar" contenidos (perdón por la expresión, pero algunos docentes...), sino que debe responderse a la pregunta: ¿Qué puedo enseñar, como mínimo, a mis alumnos en estos cincuenta minutos de clase? Y tener muy bien definidos los ítems que queremos que responda positivamente cada alumno. No deberíamos pasar a la siguiente unidad si, al menos, el 80% no han superado esos ítems.

Segunda cuestión: ¿QUÉ DEBERES DEBEN MANDARSE?
La respuesta es obvia, teniendo en cuenta la cuestión anterior: los que sirvan para fijar los conocimientos de los objetivos mínimos. A veces se manda a los alumnos deberes como: "Haced los 10 primeros problemas del libro", "buscad material sobre la Antártida y realizad un póster", "estudiaos los puntos...", "seleccionad 10 plantas, dibujadlas y comentad sus propiedades", etc., etc. Con esto solo se consigue que el alumno se aburra y los padres se irriten (son ellos los que la mayoría de las veces hacen los deberes). Los deberes tienen que ser atractivos, sencillos y tiene que estar muy bien definido lo que queremos conseguir (objetivos mínimos), aportando modelos y soluciones para que el propio alumno pueda autoevaluarse.

Tercera cuestión: ¿CUÁNTO TIEMPO DEBE DEDICARSE?
Sin base científica, pero con sentido común y la experiencia que me ha proporcionado mi larga vida docente, siempre he intentado -en este asunto- "poner puertas al campo". Así, considero suficiente que diariamente (excepto fin de semana) se dediquen 45 minutos en Primaria, hora y media en Secundaria Obligatoria y 2 horas en Bachiller o F.P. Corresponde a la Jefatura de Estudios poner orden y mesura en quienes tienen que poner esos deberes y hacer una distribución horaria de los mismos. Los departamentos elaborarán los controles de evaluación en función de los objetivos mínimos y el material de apoyo para conseguir los ítems establecidos.

Permitidme que presente una escena en la que, como padre o madre, vas a sentirte identificado:

Madre o padre: Ponte a hacer los deberes. ¿Qué tienes que hacer hoy?
Malhumorada, se oye la voz del hijo o hija: 5 ejercicios de Mate, un resumen del tema que hemos dado en Sciences, analizar 4 frases sintáctica y morfológicamente, estudiar la fotosíntesis y hacer un dibujo representándolo y una traducción de inglés del ejercicio de la pág. 20.

El padre y la madre se miran y en sus miradas se entrevé un no hay derecho.

Un consejo que daba a mis profesores era que ellos hicieran los deberes que iban a mandar a sus alumnos y luego multiplicasen por cuatro el tiempo empleado. De esta forma podrían valorar, aproximadamente, el tiempo que tardaría el alumno en realizarlos.

Resumiendo, es bueno que haya deberes -para fijar los objetivos mínimos-, pero estos deben tener unas limitaciones de tiempo, los departamentos tienen que estar coordinados y ha de ser posible la autoevaluación, proporcionando a los alumnos las respuestas o los modelos de lo que tengan que realizar.

2 comentarios:

  1. Gracias Antonio. Tiene mucho sentido común. Así, si.

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  2. Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Ya me gustaría ceñirme a lo que sugieres, pero me sirve lo que has escrito.

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